Primeramente mandamos que en la Iglesia Catedral de la ciudad de Granada se haga una honrada capilla en la cual sean, cuando la voluntad de Nuestro Señor fuere,
nuestros cuerpos sepultados.
Dicha capilla se ha de llamar de los Reyes
bajo la advocación de
San Juan Bautista y San Juan Evangelista.
(Carta de Privilegio de los Reyes Católicos)
Y, por ende, queremos que los huesos nuestros estén allí para siempre, donde también han de estar sepultados
los de la dicha serenísima señora para que, juntamente,
loen y bendigan su santo nombre.
(Testamento de D. Fernando)