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La espada de D. Fernando es la única pieza de uso personal del monarca aquí conservada. Es una obra de las mejores de su época, salida de taller italiano, quizá florentino. Mide 92 cm de largo y 4 cm de ancho. Su pomo es de forma esférica con hojas y flor superior central. La empuñadura con chapa de oro grabada se completa con medallones, formándose el puño por dos conos truncados unidos por su parte más ancha; de ésta nacen dos patas en semicírculo con cabezas de serpientes. El Relicario de la Reina, destinado a contener el Lignum Crucis, es una de las joyas más bellas e interesantes; su autor une el lenguaje decorativo con profundos conceptos simbólicos, artísticos y religiosos. |
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Esta pieza sobredorada (37 cm de alto) es de estilo gótico flamígero de finales del XV o principios del XVI. Todos los temas escultóricos del Relicario de la Reina están íntimamente entrelazados; su creador consiguió representar el árbol genealógico de Cristo con su punto culminante en la escena del Calvario, juicio este que se reafirma al ser la propia cruz el extremo superior del árbol. Este relicario se conserva en el retablo-relicario del lado de la epístola. |
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Otras piezas de orfebrería cálices, portapaces, cruces, custodias y, sobre todo, relicarios que encontramos en la Sacristía-Museo, en los retablos-relicarios del crucero y en la vitrina situada en el acceso a la Catedral, ilustran los diversos estilos: gótico, renacentista, manierista, barroco, rococó. |
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![]() Cáliz gótico |
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