PINTURAS ITALIANAS Y ESPAÑOLAS
La Capilla Real guarda un significativo elenco de obras salidas de la paleta de pintores italianos y españoles de los siglos XV al XVIII. Tienen especial interés las pinturas de los siglos XV y XVI creadas por artistas italianos y españoles con sólida formación en Italia. El patrimonio en lienzos del Barroco es menor aunque tiene alguna obra maestra.
PINTURAS DEL CUATROCIENTOSDos maestros, Sandro Botticelli (1445-1510) y Pietro Perugino (h. 1450-1523), nos han legado dos espléndidas pinturas.
MAESTROS ESPAÑOLES
DE LA ÉPOCA DE LOS REYES CATÓLICOSBartolomé Bermejo (h. 1430-1496/98) y Pedro Berruguete (h. 1450-1504) vivieron durante el reinado de los Reyes Católicos. Dos pintores que produjeron sus obras dentro del último tercio del XV, con personalidad artística muy distinta.
De Bermejo se exponen dos pinturas ubicadas en el anverso y reverso de una misma tabla: La Epifanía y la Santa Faz.
PINTURAS DEL RENACIMIENTO
En la parcela pictórica, Pedro Machuca (m. 1550) y Jacobo Florentino El Indaco (1476-1526) dejan vigencia de su buen hacer en el grupo de tablas para el retablo plateresco que hasta 1753 se ubicó en la Capilla de la Santa Cruz. La mayoría de los expertos coinciden en atribuir a Machuca: La oración del huerto, Prendimiento, Descenso al limbo y Ascensión (hoy perdida) y a la paleta de Florentino: Emaús, Santa Cena y Pentecostés. Las pinturas del Descenso al limbo y de Emaús se encuentran expuestas en el crucero de la Capilla.
En el Encuentro de Cristo con los discípulos de Emaús aúna el pintor la voluntad naturalista y su fascinación por los valores plásticos; la firmeza del dibujo y una rica opción cromática dan vida a tres vigorosas figuras de modales aristocráticos.
Un espacioso país, resuelto con sólidos elementos naturales y la vibración de la luz crepuscular, corroboran las pretensiones monumentales de la figuración.En esta tabla, como afirman algunos especialistas, Jacobo Florentino es proclive a lo miguelangelesco.
PINTURA BARROCA
Los lienzos de esta época son casi en su totalidad obras de la escuela granadina. Abundan las creaciones de escuela, anónimas o de maestros pocos conocidos. El estudioso o el visitante interesado encuentran el aliciente de acercarse a telas de pintores poco afamados o de producción escasa; obras de Francisco Alonso Argüello, Esteban de Rueda, Melchor de Guevara o Jerónimo Cárcel, entre otras, son representativas de este singular legado. Del mismo, presentamos dos obras, una de Alonso Cano (1601-1667) y otra de José de Cieza (1652-1692).
Una de las más interesantes creaciones de la etapa granadina de Cieza es su San Juan Bautista: su énfasis por acentuar los recursos expresivos y gestuales propios del Barroco avanzado no encubren un marcado lirismo. La modulación de la luz es fundamental en la definición espacial y en sugerentes matizaciones sobre la figura del Bautista. El granadinismo del pintor le implica en esa veneración por lo flamenco tan consustancial a la Escuela; el rojo de la túnica de San Juan es muy sugerente en esta línea.