En
el primer piso, de gran sobriedad, la decoración predominante
es el grutesco desarrollada en los pilares obra de Cubillana
y en el friso adornado a la italiana combinando elementos vegetales,
medallones con bustos y figurillas desnudas.
En la calle central el segundo piso destaca, por su expresividad
y simbolismo, el escudo de los Reyes Católicos. Ritmos circulares,
conjunción de dorados y policromías, para dirigir nuestra
atención hacia las tumbas reales. Se complementa la decoración
escultórica de este cuerpo con seis apóstoles bajo dosel
gótico que se repiten en el tercer piso a menor tamaño.
Entre este piso y el siguiente otro bello friso de grutescos dorados
donde predominan los ritmos en forma de ese.
En el ático, la reja se convierte en un retablo con
un programa iconográfico relacionado con el retablo mayor:
Exaltación de la Pasión de Cristo y de los Santos Juanes.
Las escenas representan, de izquierda a derecha: Bautismo de Jesús,
Decapitación del Bautista, Oración del huerto, Prendimiento,
Coronación de espinas, Flagelación, Descendimiento,
Entierro, Resurrección y Martirio de Juan Evangelista. Sobresaliendo
por encima del festón plateresco la escena cumbre, tanto desde
el punto de vista formal como iconográfico, Cristo en la Cruz,
acompañado por la Virgen y San Juan. La composición
se impone con fuerza en el espacio como símbolo triunfal. Sus
dos metros y medio de altura materializan la filosofía cristiana
sobre la muerte, no como término de la vida, sino como paso
para renacer a otra vida; en definitiva, la esperanza cristiana de
los nuevos cielos y la nueva tierra.
LAS OTRAS TRES REJAS DE LA CAPILLA REAL