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La
Capilla Real alberga los restos mortales de Isabel I de Castilla y de
Fernando V de Aragón, los Reyes Católicos. También
acoge los restos de Juana I y Felipe I. Por último, están
aquí los restos del pequeño Príncipe Miguel, muerto
en 1500 en Granada con dos años, que durante corto tiempo fue
heredero de Castilla, Aragón y Portugal. Era hijo de Don Manuel
el Afortunado y de Isabel, hija mayor de los Reyes Católicos.
Yacieron aquí los restos de la Emperatriz Isabel, hija de los
anteriores y esposa del Emperador Carlos, de sus hijos los Infantes
Fernando y Juan y de la Princesa María, primera esposa de Felipe
II. Todos
son fundadores de esta casa porque contribuyeron a su edificación
y ornamentación, a la dotación de personas y medios, a
los instrumentos jurídicos que le dieron personalidad y dirigieron
su vida y actividad. Pero aquí nos ceñimos a los Reyes
Católicos |
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DIMENSIÓN
RELIGIOSA DE LOS REYES CATÓLICOS
«Importa
mucho destacar la coherencia con que ambos reyes |
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Mucho más se puede decir de Isabel que fue una mujer piadosa, pero con una fe llena de fortaleza. Mostró esta fuerza en la reforma de la Iglesia española, mediante una depuración y una profundización de la vida cristiana. Los medios fueron la vuelta de los religiosos a su regla originaria, la mejora de la conducta de los clérigos, el impulso de la cultura religiosa mediante las Universidades generando una minoría capaz de dirigir eficazmente a la comunidad cristiana. Puso al frente de las Diócesis españolas obispos que las gobernaran desde la piedad verdadera y la alta preparación intelectual. Como se preocupó Isabel de la mejora moral de la Iglesia y sociedad española, se preocupó especialmente de la evangelización de las nuevas tierras. El Codicilo a su testamento, dado el 23 de noviembre, tres días antes de morir, muestra que la principal intención de la Reina en cuanto al descubrimiento de las Islas y Tierra Firme de las Indias Occidentales, fue la evangelización y la conversión de sus naturales a la Fe Católica y que así lo sigan haciendo los reyes sus sucesores y que los moradores de aquellas nuevas tierras, no reciban agravio, sino que sean bien y justamente tratados: |
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| Por cuanto al tiempo que nos fueron concedidas por la santa Sede Apostólica las Islas y Tierra Firme del Mar Océano, descubiertas y por descubrir, nuestra principal intención fue, que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto, de buena memoria, que nos hizo la dicha concesión, de procurar de inducir y traer los pueblos de ellas y convertirlos a nuestra santa fe católica, y enviar a las dichas Islas y Tierra Firme prelados y religiosos y clérigos y otras personas doctas y temerosas de Dios para instruir los vecinos y moradores de ellas en la fe católica, y enseñarles a doctrinar buenas costumbres, y poner en ello la diligencia debida..., por ende, suplico al rey, mi señor, muy afectuosamente, y encargo y mando a la dicha princesa, mi hija, y al dicho príncipe su marido, que así lo hagan y cumplan, y que este sea su principal fin, y que en ello pongan mucha diligencia y no consientan ni den lugar que los indios, vecinos y moradores de las dichas Indias y Tierra Firme, ganadas y por ganar, reciban agravio alguno en sus personas ni bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido lo remedien y provean por manera que no se exceda en cosa alguna lo que por las letras apostólicas de la dicha concesión nos es iniungido y mandado. | ![]() Crucifijo de la cripta |
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El
Papa Juan Pablo II ha resaltado esta dimensión de la presencia
española en el Nuevo Mundo: «España aportó
al Nuevo Mundo los principios del Derecho de Gentes [...] y puso en
vigor un conjunto de Leyes, con las que la Corona Castellana trató
de responder al sincero deseo de la Reina Doña Isabel I de Castilla
de que sus hijos los indios [...] fueran reconocidos y tratados como
seres humanos con dignidad de hijos de Dios».
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En realidad, lo que hoy es objeto de persistente acusación, entonces era signo de fortaleza y buena línea de gobierno. Los hechos de las personas hay que juzgarlos a la luz de su conciencia y de los usos, leyes y costumbres que vivieron. No hacerlo así, comporta una injusticia hacia la persona que juzgamos según nuestros valores. Para poner luz en esta actuación de los Soberanos tenemos la visión profundamente humana que aparece en sus normas sobre los habitantes de tierras e islas de los territorios descubiertos. Se basa en lo que se llamó «Derecho de gentes». Son los actuales derechos humanos que informan las normas jurídicas que consagró Isabel en su testamento. |
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EL
MATRIMONIO DE LOS REYES CATÓLICOS
El mausoleo de los Reyes Católicos es una imagen de su unidad matrimonial. También lo es de su esperanza de encuentro con Dios como matrimonio. Así lo vio Fernando en su testamento: «Porque el ayuntamiento que tuvimos viviendo y que nuestras ánimas espero en la misericordia de Dios tendrán en el cielo, lo tengan y representen nuestros cuerpos en el suelo». |
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En el mismo testamento Fernando nos dejó testimonio de cómo amaba a su mujer y qué pensaba de ella: «Considerando que entre las otras muchas y grandes mercedes, bienes y gracias que de Nuestro Señor, por su infinita bondad y no por nuestros merecimientos, habemos recibido, una muy señalada ha sido, en habernos dado por mujer y compañera a la Serenísima Señora Reina Doña Isabel nuestra muy cara y muy amada mujer, que en gloria sea; el fallecimiento de la cual sabe Nuestro Señor cuánto lastimó nuestro corazón y el sentimiento entrañable que de ello hubimos como es muy justo, que allende de ser tal persona y tan conjunta a Nos, merecía tanto por sí en ser dotada de tantas y tan singulares excelencias, que ha sido su vida ejemplar en todos actos de virtud y del temor de Dios y amaba y celaba tanto nuestra vida y salud y honra que Nos obligaba a quererla y amarla sobre todas las cosas de este mundo». Este matrimonio se inició por conveniencia, como era habitual entre las personas de su rango en aquellos tiempos, cuando los novios no se conocían. Pero creció en una fuerte unidad basada en el amor sincero y duradero. Este amor fue, como dice San Pablo, el «ceñidor» de la unidad que emparejó a dos gobernantes irrepetibles con dos grandes inteligencias, dos voluntades plenas de constancia y tenacidad y dos mentes clarividentes en un solo querer: la construcción de España. |
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| Angelotes del Gran Retablo Mayor | |||||